Budapest in my feet

Budapest in my feet

martes, 4 de diciembre de 2012

Cuestión de probabilidad.



Entre tanta gente en el mundo de repente estás tú.
``Con 50 años habremos conocido a lo largo de nuestra vida a unas 20.000 personas, haciendo una regla de tres se obtuvo que un joven de 17 años habría conocido aproximadamente a 6.800 personas, pongamos que la mitad de esas, es decir 3.400, son hombres y la otra mitad mujeres y supongamos que de esos 3.400 solo un tercio está dentro del margen de edad del que se incluyen todas las personas con las que podríamos tener una relación, es decir, descartamos dos tercios, donde se encontrarían aquellas personas de las que nunca  podríamos enamorarnos:  familiares cercanos, ancianos, niños pequeños… Nos queda el siguiente número: 1.333,333… pero redondeando pongamos unas 1.000, de todas esas personas nos enamoraremos de una sola, estamos hablando de una milésima parte y a su vez esa persona se enamorará de una persona entre mil. De esta manera, la probabilidad de que la persona de la que uno se enamora sea precisamente la persona que se enamora de uno es, según las matemáticas, uno dividido por mil por uno dividido por mil, lo que es igual a una probabilidad entre un millón, así que, si se diera esa improbable situación de poder estar con la persona que quieres, si el destino ignorase 999.999 opciones y convirtiera esa única probabilidad que había entre un millón en un hecho, en una realidad ,qué sentido tendría no aprovecharla, qué más da lo que venga luego, que importa lo complicadas que sean las circunstancias, si lo más difícil, lo que tenía una sola posibilidad entre un millón de ocurrir, ya ha ocurrido.´´  

viernes, 20 de julio de 2012

Como nunca habías imaginado.

Como un cuento sin fin. Como esa voz que grita en silencio. Como esa mirada que acaricia. Como esas flores que salen de entre las malas hierbas. Como el mar cuando está en calma. Como cuando sales a la calle y sientes que todas las personas te miran, y te sonrien, y sin hacer una sola mueca, les devuelves la sonrisa. Y ellos, se dan cuenta. Como esa luz que entra por la persiana. Como ese beso que sabes que nunca más va a ser igual. Como esos porqués que ya no respiras. Como ese libro a medio acabar. Como esa cucharilla que no para de girar en el café. El de las ocho. El de todas las mañanas. Como esa cama deshecha. Como mis curvas moviéndose entre tus manos. Como el azul de tus ojos sin dejar de mirar. Como The Script de fondo, bajito, acompañándonos. Como nunca habías imaginado. Como esas manos que encajan de tal forma que sabes que será para toda la vida. Como cuando todo sale a pedir de boca. Así, justo como ahora. Como cuando sabes que no se puede acabar. Y no se acaba.

viernes, 6 de julio de 2012

Las cosas que amamos.



Confío en la gente, de primeras. Soy de las que sigue el dicho de <<no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy>>, al pie de la letra. Necesito un vaso de leche al despertarme todos los días y sin excepción. Adoro los pintauñas de colores, pero solo para verano. Perdono y consigo olvidar. Me gusta volar, Marruecos es mi próximo destino. Cometo errores. Quiero y me dejo querer. La sensación de estar en plena armonía es increíble. Todo es cuestión de repetírtelo hasta que te lo creas. Supongo que no ha sido fácil llegar hasta donde estamos ahora mismo, solo hay que echar una cabezadita hacia atrás, o mejor no. Lo bueno lo tenemos ahora, aquí, delante de nosotros. Y qué bonito estás con esa sonrisa, y esos ojos... Y qué bien me sienta tenerte.

miércoles, 20 de junio de 2012

En recesión.






7.45 am. Y así, de improviso, un besito en el cuello, para que me acuerde de que esta noche la has pasado conmigo. Ahora un besito en la frente, dos cafés con leche y tres tostadas. Aceite y sal.
Deberían prepararnos para amaneceres así, un aviso la noche anterior: ``Cuidado, despertar bonito´´. Y así tomaríamos precauciones. Igual podríamos evitarnos las lágrimas de los días siguientes. Pero lo cierto es que hacemos lo que sea por un momento de felicidad. El amor nos hace así. Y no es que seamos masocas (porque no creo que a nadie le guste sufrir) es que somos, sencillamente, tontos.


No hace falta decir que no son buenos tiempos para los soñadores y que el amor, ya no es lo que era. Pero debo confesaros que yo aún creo que el amor se puede encontrar en el metro, en una gasolinera y hasta en una taza de café. Yo creo en el amor verdadero, en el de ``para toda la vida´´. Pero está en recesión, como los valores en general. Yo creo en el amor infranqueable pero sufrido, en el que te deja una sonrisa al llegar a casa, el que te hace soñar, el que te quita el hambre... Yo aún creo en el amor, ese que sale en las películas, pero que de vez en cuando, se asoma a la vida real. Creo en el amor loco, dificil, imperfecto, pero valiente, en ese que no se rinde, que no tira la toalla. En ese que siempre vuelve... Pero también el que no te falla. Yo creo porque lo he vivido y sé que, pase lo que pase, es algo que voy a llevar conmigo toda la vida, y ¿sabéis una cosa? Hay que creer, porque si no creemos, estamos perdidos.


7.45 am. Y así, de improviso, un ``te quiero´´.

miércoles, 6 de junio de 2012

A ras del cielo.



Un descafeinado con leche, por favor. Esta noche quiero domir... soñar... (''crónicas de una loca''). Voy en un velero, saco los pies por la borda, y estiro los brazos. Mis pies pueden tocar el agua y mi cuerpo siente como el frío sube por las piernas y llega a los brazos, el viento me da toda la libertad que ansío... ''vientos de otras tierras''. Y como todo, como la vida, todo aquello que empezamos se acaba, y qué mal acaba lo que bien empieza. Pero... no hagamos de un suceso una tragedia. Melodrama. Llora ahora o ríe siempre. Mierda, las lágrimas no tienen horario.
 -Procesando los latidos-

Que sí, que vuelves a tener el brillito en los ojos, que se te ve a kilómetros y la sonrisa esa y las ganas locas de comerte la vida. Primero probar el cielo y luego probarte a tí. El futuro está hipotecado, no creas que cuando salgas de este problema todo está resuelto. Ya puedes ponerte a gritar, que si no te quieren escuchar, no lo harán. A veces me da la sensación de que me estoy volviendo loca, todo esto, ''desde que nos estamos dejando'', y el silencio que ha aumentado la distancia que nunca nos separó, me hace añicos.
Mira, te he visto triste y eso es como mirar de frente un arma y que te dispare, y te salen todas esas palabras que no tienen coherencia entre ellas. Pero creo que tienes un lado más agradable, y ese lo prefiero mucho más. Sí, te lo noto, a ti te apetece andar descalza por la arena, pero como muchas otras cosas, es un deseo del momento que no se va a cumplir. Y te quedas mirando nada (mientras tanto) como ''cuando te despiertas'' no como cuando te levantas. ¿Acaso no podemos simplemente sonrreír? Y sí, lo siento, me retrasé, perdí el tren y había tráfico, pero no podemos seguir discutiendo el tema, que siempre se vuelve a repetir. Cuando dices que no te importa, pero si que te importa, claramente te importa.