Budapest in my feet
viernes, 20 de julio de 2012
Como nunca habías imaginado.
Como un cuento sin fin. Como esa voz que grita en silencio. Como esa mirada que acaricia. Como esas flores que salen de entre las malas hierbas. Como el mar cuando está en calma. Como cuando sales a la calle y sientes que todas las personas te miran, y te sonrien, y sin hacer una sola mueca, les devuelves la sonrisa. Y ellos, se dan cuenta. Como esa luz que entra por la persiana. Como ese beso que sabes que nunca más va a ser igual. Como esos porqués que ya no respiras. Como ese libro a medio acabar. Como esa cucharilla que no para de girar en el café. El de las ocho. El de todas las mañanas. Como esa cama deshecha. Como mis curvas moviéndose entre tus manos. Como el azul de tus ojos sin dejar de mirar. Como The Script de fondo, bajito, acompañándonos. Como nunca habías imaginado. Como esas manos que encajan de tal forma que sabes que será para toda la vida. Como cuando todo sale a pedir de boca. Así, justo como ahora. Como cuando sabes que no se puede acabar. Y no se acaba.
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