Budapest in my feet

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miércoles, 20 de junio de 2012

En recesión.






7.45 am. Y así, de improviso, un besito en el cuello, para que me acuerde de que esta noche la has pasado conmigo. Ahora un besito en la frente, dos cafés con leche y tres tostadas. Aceite y sal.
Deberían prepararnos para amaneceres así, un aviso la noche anterior: ``Cuidado, despertar bonito´´. Y así tomaríamos precauciones. Igual podríamos evitarnos las lágrimas de los días siguientes. Pero lo cierto es que hacemos lo que sea por un momento de felicidad. El amor nos hace así. Y no es que seamos masocas (porque no creo que a nadie le guste sufrir) es que somos, sencillamente, tontos.


No hace falta decir que no son buenos tiempos para los soñadores y que el amor, ya no es lo que era. Pero debo confesaros que yo aún creo que el amor se puede encontrar en el metro, en una gasolinera y hasta en una taza de café. Yo creo en el amor verdadero, en el de ``para toda la vida´´. Pero está en recesión, como los valores en general. Yo creo en el amor infranqueable pero sufrido, en el que te deja una sonrisa al llegar a casa, el que te hace soñar, el que te quita el hambre... Yo aún creo en el amor, ese que sale en las películas, pero que de vez en cuando, se asoma a la vida real. Creo en el amor loco, dificil, imperfecto, pero valiente, en ese que no se rinde, que no tira la toalla. En ese que siempre vuelve... Pero también el que no te falla. Yo creo porque lo he vivido y sé que, pase lo que pase, es algo que voy a llevar conmigo toda la vida, y ¿sabéis una cosa? Hay que creer, porque si no creemos, estamos perdidos.


7.45 am. Y así, de improviso, un ``te quiero´´.

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